LOS FRUTOS DEL ESPIRITU

EL FRUTO DEL ESPIRITU ES BENIGNIDAD

 

SABADO - DOMINGO - LUNES - MARTES - MIERCOLES - JUEVES - VIERNES

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Samuel 9:1-13; Proverbios 15:1-5; 25:11-15; Mateo 5:43-48; Lucas 6:35, 38; Efesios 4:32; Colosenses 3:12-14.

PARA MEMORIZAR:

"Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" (Col. 3:12).

DOMINGO 31 DE ENERO DE 2010

CUANDO PABLO ILUSTRÓ cómo se comporta el amor, la paciencia vino a su mente en primer lugar: "El amor es sufrido" (1 Cor. 13:4). Inmediatamente después de la paciencia, él escribió que el amor es "benigno", mostrando que el amor y la benignidad van tan juntos que sin la amabilidad ningún acto es realmente hecho por amor.

La paciencia, vimos, es el amor que soporta. La benignidad, por otro lado, implica una expresión más activa del amor. A menudo la paciencia podría manifestarse al no hacer nada; la benignidad, en contraste, se manifiesta en aquello que decimos y hacemos. Esencialmente, en la manera en que lo decimos y hacemos; y, más importante aún, en el porqué lo decimos y hacemos.

La benignidad no está fuera del alcance de nadie, aunque pueda demandar sacrificio de tiempo y energía. La benignidad se revela de muchas maneras. Y, como su primo cercano el "amor", tiene un poder increíble; la benignidad es un testimonio en sí misma y por sí misma de cómo es Dios.

 

 

DOMINGO 31 DE ENERO DE 2010

 

EL MODELO DE BENIGNIDAD (Mat. 5:43-48)

Jesús claramente ilustra en el Sermón del Monte la benignidad y la bondad de Dios. Lee Mateo 5:43 al 48 y responde a las siguientes preguntas.

 

1. ¿A qué norma elevada nos está llamando Jesús aquí?

 

2. ¿Qué razón da Jesús para llamarnos a esta norma?

 

3. Nota el uso que hace Cristo de la palabra perfecto en el versículo 48. ¿Cuál es el significado de perfecto aquí, y cómo puede el uso de esa palabra aquí ayudarnos a comprender lo que significa ser perfecto como "vuestro Padre que está en los cielos" es perfecto?

 

Los dones gratuitos de Dios son precisamente eso, dones gratuitos. No son ganados ni merecidos por los seres humanos, todos los cuales han pecado voluntariamente contra él y lo han ignorado o descuidado. En este sentido, el mayor pecador está en el mismo bote que el más santo: ninguno de los dos merece la benignidad y la bondad que Dios nos da a todos.

Con estos versículos, Jesús nos está llamando a ser "perfectos", aun tan perfectos como Dios. ¿Cómo? Amando a nuestros enemigos, orando por los que nos maltratan, siendo bondadosos con los que no han sido bondadosos con nosotros. De este modo, Jesús define el ser "perfecto". Trata de imaginar cómo sería nuestra iglesia y cómo serían nuestros hogares si morimos al yo lo suficiente como para que realmente podamos vivir de esa manera. Tendríamos un poder y un testimonio contra los cuales las puertas del infierno nunca podría prevalecer. ¿Qué es lo único que nos detiene? Nada, sino nuestros corazones pecaminosos, deseosos de venganza, que con mucha frecuencia nos hacen actuar como "publicanos".

¿Qué cambios dolorosos y profundos debes hacer si has de seguir las palabras de Cristoen estos versículos?

 

COMENTARIO DE ELENA G. DE WHITE

Domingo 31 

La manifestación de odio nunca quebrará la malicia de nuestros, pero el amor y la bondad serán devueltos con amor y bondad. Aunque Dios recompensa la virtud y castiga la culpa, no deja de derramar sus bendiciones sobre los impíos aunque ellos deshonren diariamente su nombre. Permite que el sol y la lluvia caigan sobre justos e injustos, dándoles a todos prosperidad temporal. Si un Dios santo manifiesta tal paciencia y benevolencia hacia los rebeldes e idólatras, cuán necesario es que los seres humanos imperfectos muestren un espíritu semejante hacia sus prójimos. En lugar de maldecir a quienes los hieren, debieran mostrar una bondad similar a la que Cristo mostraba hacia quienes lo perseguían, buscando así separarlos de sus malos caminos. Cristo enseñó a sus seguidores a mostrar cortesía cristiana a todos aquellos que estuvieran en su círculo de influencia, a realizar acciones misericordiosas y mostrar una benevolencia superior a la del mundo. Los hijos de Dios debieran mostrar el espíritu que reina en el cielo, en contraposición con el espíritu egoísta y mezquino que se muestra en el mundo. Y para alcanzar tal ideal deben llegar a ser perfectos en su humilde esfera así como Dios es perfecto en su exaltada esfera; esa es la única manera de estar preparados para la compañía de sus seguidores el ideal del carácter cristiano: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (S. Mateo 5:48) (Folleto: Redemption: or the Teaching fo Christ,the Anointed One, pp. 76, 77).
Cuando el creyente, consciente de sus transgresiones, ejerce la fe en Dios y cree que ha sido perdonado mediante el sacrificio hecho por Cristo, se llena de tal gratitud a Dios que expresa tierna simpatía hacia aquellos que, como él, han pecado y necesitan el perdón. El orgullo y la venganza no encontrarán lugar en su corazón, porque la fe destierra el espíritu de revancha y desquite.
Al ver la bondad y la misericordia de Dios se producirá un deseo de poseer el mismo espíritu; un espíritu que verá lo bueno en el carácter de los demás y mostrará tierna simpatía hacia aquellos que necesitan el perdón. El orgullo y la venganza no encontrarán lugar en su corazón, porque la fe destierra el espíritu de revancha y desquite.
Al ver la bondad y la misericordia de Dios se producirá un deseo de poseer el mismo espíritu; un espíritu que verá lo bueno en el carácter de los demás y mostrará tierna simpatía hacia aquellos que necesitan el perdón. Y al ver a Cristo como el Salvador que perdona el pecado; al contemplar con esperanza y confianza cómo él escribe "perdonado" en la lista de sus pecados, querrá hacer lo mismo con las faltas de quienes se asocian con él. La verdadera fe coloca al alma en simpatía con Dios, y el que recibe el espíritu de Cristo nunca se cansará de perdonar (The Home Missionary, febrero 1, 1892).

La perfección de la obra de Dios se ve tan claramente en el más diminuto insecto como en el rey de las aves. El alma del niñito que cree en Cristo le es tan preciosa como los ángeles que rodean su trono. "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (S. Mateo 5:48). Como Dios es perfecto en su esfera, puede serlo el hombre en la suya. Todo lo que la mano hallare para hacer debe ser hecho con esmero y prontitud. La fidelidad e integridad en las cosas pequeñas, el cumplimiento de los pequeños deberes y de los actos de bondad, alegrará la senda de la vida, y cuando nuestra obra en la tierra esté terminada, cada uno de los pequeños deberes cumplidos con fidelidad será atesorado como preciosa gema delante de Dios (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 589).

 

 

 LUNES 01 DE FEBRERO DE 2010

 

BENIGNIDAD HACIA UN "PERRO MUERTO"

Lee 2 Samuel 9:1 al 13. ¿De qué manera mostró David su benignidad aquí? ¿De qué modo, por este acto, reveló el carácter de Dios?

 

"Los informes propalados por los enemigos de David habían creado en Mefíboseth fuertes prejuicios contra él, y lo consideraba usurpador; pero la recepción generosa y cortés que le acordó el monarca, y sus bondades continuas ganaron el corazón del joven; se hizo muy amigo de David y, como su padre, Jonatán se convenció de que tenía el mismo interés que el rey escogido por Dios" (PP 771).

La benignidad de David hacia la casa de Saúl revela que él procuraba usar a Dios como el modelo de lo que él quería hacer en favor de la casa de Saúl. Reconoció que él, un pecador como todos nosotros, había recibido misericordia y benignidad no merecida de mano de Dios, y estaba por reflejar algo de esa amabilidad hacia otros.

 

Antes de compartir la benignidad de Dios con otros, ¿qué tenemos que reconocer? Ver Lucas 7:47. ¿Qué principio vital se encuentra aquí que puede desempeñar un rol importante para ayudarnos a comprender el tema de la benignidad hacia otros?

 

Piensa por unos momentos acerca de la bondad y la benignidad de Dios hacia ti. ¿La mereces? ¿Es algo que se te debe? ¿Son tus pensamientos, tus acciones, tus palabras tan abnegados, tan santos, tan amantes y acogedores que Dios está meramente haciéndote a ti lo que tú les has hecho a otros? Lo más probable es que la respuesta sea "no". Y aquí está el punto vital. Cuando nos damos cuenta de lo que Dios nos ha perdonado, cuando percibimos que Dios nos ama a pesar de lo que somos y de lo que hemos hechos, entonces realmente podemos entender lo que significa ser benigno y amante hacia aquellos que no merecen nuestra benignidad o nuestro amor. Entonces, cuán importante es que, en todo tiempo, mantengamos ante nosotros la cruz y lo que significa para nosotros, individualmente.

¿Qué cosas te ha perdonado Dios a lo largo de los años? ¿De qué modo el darte cuenta de esto te ayuda a tratar con los otros los que han hecho cosas que te hirieron?

 

COMENTARIOS DE ELENA G.DE WHITE

Lunes 1 

El orgulloso fariseo consideraba que había honrado suficientemente a Jesús con invitarlo a su casa, sin necesidad de mostrarle un respeto mayor a tan exaltado huésped, quien además había realizado un misericordioso milagro sobre él. Jesús, en cambio, exaltó la acción de la mujer, la que expresó su gratitud y amor con todo su corazón: "Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama" (S. Lucas 7:47).
Los ojos de Simón fueron abiertos para que comprendiese su descuido e incredulidad. Fue conmovido por la bondad de Jesús al no censurarle abiertamente delante de los huéspedes. Vio que Jesús no quiso exponer a otros su culpa, sino que, por una correcta exposición del caso, trató de convencer su mente, y subyugar su corazón manifestando benevolencia. Una denuncia severa hubiera endurecido el corazón de Simón contra el arrepentimiento, pero una paciente admonición le convenció de su error. Vio la magnitud de la deuda que tenía para con su Señor y se transformó en un hombre humilde y abnegado.
Cuando comprendemos la inmensa deuda que tenemos con nuestro Salvador, nos unimos a él más fuertemente y le expresamos nuestro amor en todos nuestros actos. Y él recordará y recompensará las obras abnegadas y benevolentes de sus hijos. No olvidará los actos de devoción hechos en favor de su causa. Ningún sacrificio es demasiado costoso para ser ofrecido en el altar de la fe (Signs of the Times, octubre 9, 1879).

Cristo nos enseñó a orar: "Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores", pero aun para los que pretenden ser seguidores de Jesús, es muy difícil perdonar como perdonó Cristo. Se practica tan poco el verdadero espíritu de perdón, y se aplican tantas interpretaciones a los requerimientos de Cristo, que se pierden de vista su fuerza y belleza. Tenemos una visión muy incierta de la gran misericordia y amante bondad de Dios. Él está lleno de compasión y perdón, y nos perdona gratuitamente si realmente nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados. Y cuando el mensaje del amor perdonador de Dios proviene de un corazón que ha comprobado por experiencia personal sus efectos, a aquellos que no lo han experimentado aún, les parece que se está hablando en parábolas. El amor y la simpatía expresados en la vida de Cristo deben llegar a ser parte de nuestras vidas y caracteres (The Watchman, octubre 13, 1908).

 

 

MARTES 02 DE FEBRERO DE 2010

 

PALABRAS AMABLES (Efe. 4:32)

Efesios 4:32 comienza con las palabras: "Antes sed benignos unos con otros". Considera cómo este versículo coincide perfectamente con lo que vimos ayer, acerca de tratar a otros como Dios nos ha tratado.

La benignidad debe marcar a los cristianos en todo tiempo. Pero hay por lo menos tres necesidades específicas que requieres tres clases específicas de estímulo.

Primero, hemos de mostrar benignidad hacia los infantes espirituales. "Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos" (1 Tes. 2:7).

Segundo, hemos de mostrar benignidad y dar ánimo a los débiles. "Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos" (Rom. 15:1).

Tercero, hemos de servir como un enfermo para los que están espiritualmente enfermos (2 Tim. 2:24, 25).

 

Un hombre de negocios dijo una vez: "No puedo esperar a llegar a casa por la noche: quedo tan cansado de ser amable todo el día". ¡Qué actitud triste hacia la vida humana!

La benignidad, especialmente en nuestros hogares, es esencial. Y una de las maneras más importantes en que podemos manifestar amabilidad es la forma en que nos hablamos unos a otros. La atmósfera del hogar mayormente está determinada por las palabras que decimos. Tantos problemas, tantas heridas, tantas tensiones y tantas peleas podrían evitarse si fuéramos cuidadosos no solamente con lo que decimos, sino con cómo lo decimos. A menudo uno podría decir algo y no herir ni ofender, o uno puede decir las mismas palabras a la misma persona, y herirla y ofenderla grandemente. La clave es cómo hablamos. El lenguaje humano es más que solo el significado de las palabras mismas; el tono, la expresión facial, el lenguaje del cuerpo, el énfasis son partes de lo que transmitimos a otros acerca de nuestros pensamientos, emociones e ideas.

Lee Proverbios 15:1 al 5 y Proverbios 25:11 al 15. ¿Qué principios importantes acerca de lo que dices y cómo lo dices se revelan en estos textos? Al leerlos, pregúntate acerca de cómo usas las palabras cuando hablas a otros. ¿De qué maneras podrías ser más amable en tu comunicación verbal con otros?

 

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

Martes 2  

Los que profesan ser seguidores de Cristo y a la vez son rudos, poco amables y descorteses en palabras y conducta, no han aprendido de Jesús... La conducta de algunos que se dicen cristianos es tan falta de bondad y cortesía que lo mejor que hacen de la apariencia de mal. No puede ponerse en duda su sinceridad, ni cuestionarse su rectitud; pero la sinceridad y la rectitud no expían la falta de bondad y cortesía. El cristiano debe mostrar simpatía además de ser veraz, y debe ser compasivo y cortés a la par que correcto y honrado...
La verdadera cortesía, mezclada con la verdad y la justicia, hace la vida no sólo útil, sino hermosa y fragante. Las palabras bondadosas, la apariencia amable, un rostro alegre dan un encanto al cristiano que hace su influencia casi irresistible. En el olvido del yo, en la luz, la paz y la felicidad que está constantemente impartiendo a otros halla el verdadero gozo.
Olvidémonos del yo tratando siempre de alegrar a otros, de aliviar sus cargas mediante actos de tierna bondad y hechos de amor abnegado. Dejad sin pronunciar esa palabra descomedida; que la desconsideración egoísta de la felicidad de los demás dé lugar a la amante simpatía. Estos actos de consideración y cortesía que comienzan en el hogar y se extienden mucho más allá de sus límites, llegan a constituir la esencia de la felicidad de la vida (En lugares celestiales, p. 180).
Las palabras bondadosas, la mirada amable y el rostro alegre forman alrededor del cristiano un aura que hace que su influencia sea casi irresistible. La religión de Cristo en el corazón determina que las palabras sean suaves y la conducta atrayente, aun para los más modestos. En el olvido del yo, en la luz, la paz y la felicidad que entrega constantemente a los demás, se ve la verdadera dignidad del hombre. Esta es una forma de ganar el respeto y extender la esfera de utilidad, que cuesta muy poco; y quien sigue este curso de acción no se queja de que no recibe el honor que merece. Pero las reglas de la Biblia deben ser escritas en el corazón; los preceptos bíblicos deben ser llevados a la vida diaria (Reflejemos a Jesús, p. 297).

 

 

MIERCOLES 03 DE FEBRERO DE 2010

 

LA BENIGNIDAD DEVUELTA (Luc. 6:38)

"Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir" (Luc. 6:38). ¿Qué está diciendo Jesús aquí? ¿Acerca de qué principio de vida está hablando?

 

Muy a menudo la forma en que tratamos a otros vuelve sobre nosotros. Es decir, si somos benignos, es mucho más probable que otros sean benignos con nosotros. También funciona de la otra manera: si somos malos, otros también serán malos con nosotros.

Por supuesto, no siempre sucede de este modo. (Mira a Jesús y considera cómo lo trataron). Pero sea que ocurra o no, en un sentido, realmente no importa. Como cristianos, siempre debemos ser benignos, aun si esa amabilidad no nos es devuelta. De hecho, como hemos leído, ser benigno con los que no lo son con nosotros es una característica de un verdadero seguidor de Jesús. Sin embargo, en general, la manera en que tratamos a otros impactará sobre cómo somos tratados nosotros. "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas" (Mat. 7:12).

 

Lee Lucas 6:35. ¿De qué manera concuerda esto con lo que hemos estado hablando esta semana?

 

Siempre es fácil ser benigno con alguien que podría darte algún beneficio más adelante. Cualquiera hará eso. Sin embargo, es más difícil ser amable, especialmente cuando tiene un costo, con los que nunca podrán hacer nada por ti a cambio. Esa es la verdadera prueba.

Examínate. ¿Es tu benignidad motivada por el amor abnegado y dispuesto al sacrificio personal, o es motivada, aun levemente, por el deseo de buscar ser el número uno? Si es esto último, ¿cómo puedes cambiar?

 

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

Miércoles 3  

No hemos de pensar en el galardón, sino en el servicio; sin embargo, la bondad que se muestra en tal espíritu no dejará de tener recompensa. "Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público". Aunque es verdad que Dios mismo es el gran galardón, que abarca todo lo demás, el alma lo recibe y se goza en él solamente en la medida en que se asemeja a él en carácter. Sólo podemos apreciar lo que es parecido a nosotros. Sólo cuando nos entregamos a Dios para que nos emplee en el servicio de la humanidad, nos hacemos partícipes de su gloria y carácter.
Nadie puede dejar que por su vida y su corazón fluya hacia los demás el río de bendiciones celestiales sin recibir para sí mismo una rica recompensa. Las laderas de los collados y los llanos no sufren porque por ellos corren ríos que se dirigen al mar. Lo que dan se les retribuye cien veces, porque el arroyo que pasa cantando deja tras sí regalos e vegetación y fertilidad. En sus orillas la hierva es más verde; los árboles, más lozanos; las flores, más abundantes. Cuando los campos se ven yermos y agostados por el calor abrasador del verano, la corriente del río se destaca por su línea de verdor, y el llano que facilitó el transporte de los tesoros de las montañas hasta el mar se viste de frescura y belleza, atestiguando así la recompensa que la gracia de Dios da a cuantos sirven de conductos para las bendiciones del cielo.
Tal es la bendición para quienes son misericordiosos son los pobres. El profeta Isaías dice: "¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto... Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma... y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan".
La obra de beneficencia es dos veces bendita. Mientras el que da a los menesterosos los beneficia, él mismo se beneficia en grado aún mayor. La gracia de Cristo en el alma desarrolla atributos del carácter que son opuestos al egoísmo; atributos que han de refinar, ennoblecer y enriquecer la vida. Los actos de bondad hechos en secreto ligarán los corazones y los acercarán al corazón de aquel de quien mana todo impulso generoso. Las pequeñas atenciones y los actos insignificantes de amor y de sacrificio, que manan de la vida tan quedamente como la fragancia de una flor, constituyen una gran parte de las bendiciones y felicidades de la vida. Al fin se verá que la abnegación para bien y dicha de los demás, por humilde e inadvertida que sea en la tierra, se reconoce en el cielo como muestra de nuestra unión con el Rey de gloria, quien, siendo rico, se hizo pobre por nosotros.
Aunque los actos de bondad sean realizados en secreto, no se puede esconder su resultado sobre el carácter del que los realiza. Si trabajamos sin reserva como seguidores de Cristo, el corazón se unirá en estrecha simpatía con el de Dios, y su Espíritu, al influir sobre el nuestro, hará que el alma responda con armonías sagradas al toque divino (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 71, 72).

 

JUEVES 04 DE FEBRERO DE 2010

 


VESTÍOS DE BENIGNIDAD (Col. 3:12-14)

Lee Colosenses 3:12 al 14y luego reescríbelo con tus propias palabras. ¿De qué manera revelan estos versículos la esencia de lo que significa ser un seguidor de Cristo(nota el uso de las palabras perfecto o perfección)? Además, piensa acerca de cuán poderoso podría ser nuestro testimonio al mundo si pusiéramos en práctica estos versículos.

 

Alexander Maclaren, destacado clérigo londinense de fines del siglo XIX, escribió: "La amabilidad es la fuerza más poderosa del mundo. Toma todos los martillos a vapor que alguna vez se forjaron y pelea contra un témpano de hielo; y excepto por la poca cantidad de calor que se desarrolla por los golpes, que derrite una poción pequeña, seguirá siendo hielo, aunque pueda estar pulverizado en vez de sólido. Pero permite que se mueva suavemente hacia el trópico, donde los rayos del sol eliminarán la frialdad mortal, y se disipará en el océano cálido. La amabilidad conquista".

Como adventistas, tenemos una evidencia bíblica muy sólida para respaldar nuestra posición. (Si no la tuviéramos, entonces, ¿qué estaríamos haciendo aquí?) Y eso es importante, por supuesto. Pero necesitamos más que una enseñanza correcta, ¿verdad?

"Si quisiéramos humillarnos ante Dios, ser amables, corteses y compasivos, se producirían cien conversiones a la verdad allí donde se produce una ahora" (MB 91).

Cuando enseñamos las doctrinas de la iglesia, incluimos el sábado, el estado de los muertos, el origen del pecado, y otras enseñanzas distintivas. Pero, ¿somos tan cuidadosos en enfatizar la importancia de la benignidad y de los otros aspectos del fruto del Espíritu, junto con el Sermón del Monte y 1 Corintios 13? Saber que el sábado es el día de reposo, o que los muertos duermen hasta la resurrección, o que la justicia de Cristo nos cubre ahora y en el juicio final está muy bien y es importante. Pero tener el conocimiento solamente no es lo mismo que conocer la verdad como es en Jesús (Juan 14:6), porque la verdad nos hace libres (Juan 8:32); es decir, la verdad nos cambia y nos hace más semejantes a Cristo. ¿Podría alguien preguntar si realmente tenemos la verdad, si la Verdad, Jesús, no nos tiene a nosotros?

 

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

Jueves 4   

El deber, el severo deber, tiene una hermana gemela, que es la bondad. Si el deber y la bondad se fusionan, se obtendrá una ventaja definida; pero si se separa el deber de la bondad, si el tierno amor no se mezcla con el deber, se producirá un fracaso, y como consecuencia habrá un daño muy grande. No ha deformarse a los hombres y las mujeres, pero muchos pueden ser ganados mediante la bondad y el amor (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 123).

Nuestro propósito debiera ser infundir toda la amabilidad posible en nuestra vida y hacer todos los favores posibles a los que nos rodean. Las palabras bondadosas nunca se pierden, Jesús las registra como si hubieran sido dirigidas a él mismo. Sembrad semillas de bondad, de amor y de ternura, y darán fruto (Comentario4bíblico adventista, t. 6, p. 1118).

El que bebe en el espíritu de Cristo lo manifestará en sus palabras bondadosas, y lo expresará con su conducta cortés. El plan de salvación debe suavizar todo lo que sea duro y áspero en el temperamento, y pulir toda rugosidad o arista en las maneras. El cambio exterior dará testimonio de un cambio en el interior. La verdad es lo que santifica, lo que refina. Cuando se la recibe en el corazón, obra con un poder oculto, transformando al que la recibe. Pero aquellos que profesan la verdad y que al mismo tiempo son ásperos, huraños y faltos de bondad en sus palabras y comportamiento, no han aprendido de Jesús; todas estas manifestaciones demuestran que todavía son siervos del maligno. Ningún hombre puede ser un cristiano sin tener el espíritu de Cristo, sin manifestar su humildad, suavidad y refinamiento en las maneras (Nuestra elevada vocación, p. 240).

La religión de Cristo es un sistema de verdadera cortesía celestial, y conduce a la exhibición práctica de una habitual ternura de sentimientos, bondad y comportamiento. Quien posea la bondad, acrecentará esta gracia, adelantando un paso más en la escalera. Cuanto más suba en la escalera, tanto más la gracia de Dios se revelará en su vida, sus sentimientos y sus principios. Está aprendiendo siempre los términos de su aceptación con Dios; y la única manera para obtener una herencia en los cielos, en llegar a ser semejante a Cristo en carácter. Todo el plan de misericordia debe suavizar lo que áspero en el temperamento, y refinar cualquier cosa tosca en el comportamiento. El cambio interno se manifiesta en las acciones externas. Las gracias del Espíritu de Dios obran, con un poder oculto, en la transformación del carácter. La religión de Cristo nunca manifestará acciones ásperas, incultas y descorteses. La cortesía es una virtud bíblica. La virtud de esta gracia del amor fraternal caracterizó la vida de Cristo. Esta cortesía nunca ha sido manifestada en la tierra como la reveló Jesucristo, y no podemos desestimar su valor (Nuestra elevada vocación, p. 74).

 

 

 VIERNES 05 DE FEBRERO DE 2010

 

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: "De todo hogar cristiano debería irradiar una santa luz. El amor debe expresarse en hechos, [...] y revelarse en una amabilidad atenta, en una suave y desinteresada cortesía. Hay hogares donde se pone en práctica este principio, hogares donde se adora a Dios, y donde reina el amor verdadero. De estos hogares, de mañana y de noche, la oración asciende hacia Dios como un dulce incienso, y las misericordias y las bendiciones de Dios descienden sobre los suplicantes como el rocío de la mañana" (HAd 31, la cursiva fue añadida).

"Son muchos los que consideran la manifestación del amor como una debilidad, y permanecen en tal retraimiento que repelen a los demás. Este espíritu paraliza las corrientes de simpatía. Al ser reprimidos, los impulsos de sociabilidad y generosidad se marchitan, y el corazón se vuelve desolado y frío. Debemos guardarnos de este error. El amor no puede durar mucho si no se le da expresión. No permitáis que el corazón de quienes os acompañen se agoste por falta de bondad y simpatía de parte vuestra" (HAd 92; la cursiva fue añadida).

 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Como clase, repasen la pregunta final de la sección del jueves: "¿tenemos realmente la verdad, si la Verdad, Jesús, no nos tiene a nosotros?" ¿Cuáles son las implicaciones de la respuesta que dieron ustedes?

2. "El amor no puede durar mucho si no se le da expresión". ¿Qué significa esto, y por qué representa un principio que es muy importante para nosotros como iglesia?

3. Repasa los textos de esta semana que hablan acerca de que debemos ser "perfectos". ¿Cómo deberíamos entender lo que significa esta idea? ¿Cuáles son los problemas y los malos entendidos con los que, como iglesia, hemos luchado en el uso y el significado de este término?

4. Repasa en tu propia experiencia cómo las actitudes de otros adventistas te han afectado a ti y a tu fe. Es decir, ¿fue la gente benigna contigo y, si fue así, de qué modo esa amabilidad te impactó? Por otro lado, ¿fue la gente poco amable contigo y, si fue así, de qué modo eso te impactó? Comparte tus historias con los demás en tu clase. ¿Qué puedes obtener de estas experiencias que pueden ayudar a la clase a comprender mejor cuán importante es la benignidad en nuestra vida diaria y en nuestro testimonio?

 

 

RESUMEN: La benignidad es esencial para la cultura cristiana. Ser rudo y áspero nos hiere a nosotros así como también a otros. La misericordia de Dios hacia nosotros nos motiva a practicar la misericordia hacia los demás. La benignidad de Cristo es nuestro modelo.

 

 

 

 


- Lección 5.El fruto...es paciencia.
  • - Lección 6.El frut...es benignidad.
  • - Lección 7.El fruto...es bondad.
  • - Lección 8.El fruto... es fé.
  • - Lección 9.El fr...es mansedumbre
  • - Leccion 10 - El frut...rs templanza
  • - Leccion 11 - El fruto...es justicia
  • - Leccion 12 - El fruto...es verdad.
  • - Leccion 13 - El fruto...La esencia del caracter cristiano.

  • - Capitulo 5.
  • - Capitulo 6.
  • - Capitulo 7.
  • - Capitulo 8.
  • - Capitulo 9.
  • - Capitulo 10.
  • - Capitulo 11.
  • - Capitulo 12.
  • - Capitulo 13.



  • - Lección 6.El fruto...es bondad.
  • - Lección 7.El fruto...es benignidad.
  • - Lección 8.El fruto...es fidelidad.
  • - Lección 9.El fr...es mansedumbre.
  • - Lección 10.El fr...dominio propio.
  • - Lección 11.El fruto...es justicia.
  • - Lección 12.El fruto...es verdad
  • - Lección 13.El fruto...La esencia del carácter cristiano.

  • - Lección 6.El primer mártir crist.
  • - Lección 7.Hasta las últimas cons.
  • - Lección 8.Los principios de Pedro.
  • - Lección 9.El epicentro de las mis.
  • - Lección 10.Nosotros y ellos.
  • - Lección 11.Creencia+Valores=acci.
  • - Lección 12.Esperanza a toda Prue.
  • - Lección 13.Esa incomoda minoría.

  • Texto clave: Efesios 4:32

     

    Enseña a tu clase a:

    Saber que la benignidad es una característica del cristiano genuino.

    Sentir el deseo de respetar los sentimientos y la conducta de otros.

    Hacer la decisión de mostrar benignidad a otros, en todas mis relaciones.

     

    Bosquejo de la lección:

    I. Saber: Benignidad, una señal de un corazón convertido

    1. El respeto por otras personas eran una característica distintiva de la vida de Jesús. ¿De qué manera esto también es cierto para nosotros?

    2. ¿Cómo trató Jesús a quienes se oponían a él? ¿A Judas? ¿Al sumo sacerdote?

    3. Aunque puede ser cierto que expresamos mejor la benignidad a otros cuando la experimentamos nosotros mismos, ¿por qué el tratamiento que otros nos dan no debe ser la base de cómo los tratamos a ellos?

    4. ¿Cuán efectivos podrían ser el respeto y la benignidad en la testificación?

  • II. Sentir: Los efectos de la falta de benignidad de los otros

     

    ¿Cómo el comprender que las palabras y acciones faltas de benignidad que hieren y disminuyen a las personas nos ayudará en lo siguiente?:

    1. a ser benignos.

    2. a sentir dolor por nuestros actos rudos.

      III. Hacer: Mostrar benignidad

       

      El texto clave indica cómo la benignidad de Dios hacia nosotros debería motivarnos a conducirnos del mismo modo con otros.

      1. ¿De qué manera nuestra benignidad es importante como cristianos?

      2. ¿De qué modo el ser desagradables, rudos e hirientes afecta nuestra influencia?

      3. Ser benignos ¿es una opción o una obligación?

      4. ¿Cómo apoyarías tu opinión de la pregunta anterior?

      5. ¿De qué manera los rasgos de carácter desarrollados con actos de benignidad tienen una influencia positiva en nuestra vida?

        Resumen: La benignidad es esencial para la cultura cristiana. Ser rudo y áspero nos hiere a nosotros así como también a otros. La misericordia de Dios hacia nosotros nos motiva a practicar la misericordia hacia los demás. La benignidad de Cristo es nuestro modelo.

 

 

 

 

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La benignidad, como el tratamiento cortés, tierno y reflexivo hacia los demás sean que merezcan nuestro buen trato o no, es un rasgo que imita el tratamiento que Dios nos da a nosotros.

 

SOLO PARA MAESTROS: DIVIDE A TU CLASE EN PEQUEÑOS GRUPOS Y PIDE QUE PIENSE EN VARIOS EJEMPLOS DE BENIGNIDAD EN LA BIBLIA. LUEGO PIDE A CADA GRUPO QUE ELIJA UNA DE LAS HISTORIAS PARA ACTUARLAS EN SILENCIO COMO UN ACERTIJO; QUE EL RESTO DE LA CLASE ADIVINE LAS HISTORIAS QUE SE ACTUARON; ENUMERA ESTAS HISTORIAS EN UN PIZARRÓN O PAPEL GRANDE.

 

Considera: ¿Cuáles serían algunas reacciones no benignas en estas mismas situaciones? ¿Qué hace la diferencia entre las reacciones reflexivas y las irreflexivas en una situación? ¿Has hecho alguna vez una elección consciente entre ser bondadoso o áspero en una respuesta? ¿Qué procesos de pensamiento precedieron tu elección?

 

 

 

 

 

 

Solo para maestros: AL ANALIZAR LAS HISTORIAS BÍBLICAS QUE SIGUEN, ESCRIBE EL TÍTULO PARA CADA HISTORIA EN UN PIZARRÓN O PAPEL GRANDE, Y ENUMERA LOS ASPECTOS DE LA HISTORIA QUE SON IMPORTANTES COMO MODELOS DE BENIGNIDAD.

 

Comentario de la Biblia

 

I. Como Dios nos ha tratado mejor de lo que merecemos, debemos tratar a otros con la misma generosidad y bondad (Repasa con tu clase Luc. 7:36-50).

 

Ni Judas ni Simón respondieron bondadosamente al regalo del perfume que hizo María o al hecho de que una persona de la reputación de María estuviera tocando a Jesús. Sin embargo, la respuesta de Jesús, en marcado contraste, fue de aprecio tan generoso que aseguró que se recordaría a María dondequiera que se predicara el evangelio. Al relacionar su historia con la de él, el tributo de Jesús al acto de bondad de María fue eterno.

El tratamiento de Jesús a María provino de un corazón rebosante de amor, y Jesús atribuyó el agradecimiento manifestado por ella, al hecho de que se le había perdonado mucho. Jesús está dispuesto a perdonarnos a todos, incluyendo a Judas y a Simón. Pero ni Judas ni Simón reconocieron o apreciaron la profundidad de la paciencia y ternura del Salvador para con sus faltas, y cuánto estaba dispuesto a perdonar Jesús. Si lo hubieran hecho, ellos también habrían ofrecido algún don de gratitud en vez de protestar por el don de María. Sin embargo, sus reacciones ante las declaraciones de Jesús fueron muy diferentes. Judas tomó los comentarios de Jesús como un insulto y se endureció en su determinación de traicionarlo. Simón, en cambio, por más egoísta y estrecho de mente que haya sido, cuando vio cuán bien lo conocía Jesús y que no obstante se abstenía de avergonzarlo en público, respondió al don de amor. "Simón fue conmovido por la bondad de Jesús al no censurarlo abiertamente delante de los huéspedes. Él no había sido tratado como deseaba que María lo fuese. Vio que Jesús no quiso exponer a otros su culpa, sino que, por una correcta exposición del caso, trató de convencer su mente, y subyugar su corazón manifestando benevolencia" (DTG 521).

 

Considera: ¿Qué hace que nuestros corazones se endurezcan o se enternezcan por la bondad de Dios para con nosotros? ¿De qué modo la forma en que Dios nos ama se traduce en cómo amamos a otros?

 

II. La importancia de palabras bondadosas (Repasa con tu clase 1 Sam. 25).

 

Habían insultado a David, y él apresuradamente prometió pagar el insulto con violencia. Abigail le salió al encuentro. Ella se inclinó ante él, tratándolo como un rey, y sus palabras benignas y humildes cambiaron la ira del hombre. "La piedad de Abigail, como la fragancia de una flor, se expresaba inconscientemente en su semblante, sus palabras y sus acciones. El Espíritu del Hijo de Dios moraba en su alma. Su palabra, sazonada con gracia, y henchida de bondad y de paz, derramaba una influencia celestial" (PP 724).

Con sus palabras bondadosas y respetuosas, Abigail pudo hacerle ver a David cuán necia e impulsiva era su pasión por venganza, y David tembló cuando se dio cuenta de cuán cerca había estado de realizar acciones apresuradas contra alguien que lo había insultado. Sin embargo, estas no fueron solo las palabras de una mujer sabia. Eran la evidencia de que el Espíritu de Dios moraba en su corazón, y daba forma y expresión a sus palabras.

 

Considera: ¿Qué situaciones afrontamos en las que nuestras palabras serenas y benignas pueden intervenir en una situación riesgosa, y tal vez evitar dificultades? ¿De qué modo nuestras palabras arrojan una influencia celestial?

 

III. Bondad en el hogar y fuera de él (Repasa con tu clase Rut 1; 2).

 

Noemí había sido extranjera en Moab, y Rut era extranjera en Belén. Rut no necesitaba ir a la tierra de su suegra pero, una vez allí, llevó la carga de proveer a las necesidades de Noemí y de ella misma en campos extraños donde fácilmente podría encontrarse con abusos. Cuán aliviada debe haberse sentido cuando halló la benignidad de Booz. Y él, que era tan generoso, fue rápido en reconocer esa benignidad en la mujer que estaba espigando en sus campos.

Hay muchas otras historias de hospitalidad en las Escrituras. Está la historia de la pareja que abrigó y alimentó a Eliseo, gestos que el profeta apreció mucho y Dios recompensó (2 Rey. 4:8-37). Abrahán, Lot y tal vez otros, al atender a extranjeros, "sin saberlo, hospedaron ángeles" (Heb. 13:2). A nosotros se nos aconseja actuar igual.

Jesús mismos, aunque estaba en las garras de la crisis más violenta que el universo haya conocido, reflexivamente hizo provisión para el bienestar de su madre (Juan 19:25-27). Los actos de benignidad deben engrasar las ruedas de todas nuestras interacciones con otros, pero especialmente en el hogar. "Quienes cultiven el espíritu de Cristo manifestarán cortesía en la casa y un espíritu de benevolencia aun en las cosas pequeñas. Constantemente procurarán hacer felices a cuantos los rodeen, olvidándose de sí mismos mientras hacen a los demás objeto de sus bondadosas atenciones. Tal es el fruto que crece en el árbol cristiano" (HAd 383).

 

Considera: ¿Cómo te sientes al saber que el Juez de toda la tierra hace lo mejor que puede para hablar benignamente a cada uno de nosotros, y acerca de nosotros, excusando nuestra debilidad tanto como sea posible? ¿Cuán tiernos deberíamos ser con quienes están luchando, que son débiles o están tentados?

 

Considera: ¿Qué oportunidades tenemos de ser benignos tanto en casa como fuera de ella?

 

 

 

 

 

Se dice que la frase "Practica la bondad al azar y actos de belleza sin sentido", fue creada por una activista de la paz llamada Anne Herbert, que aparentemente la escribió en una servilleta en un restaurante en 1982 o 1983. Muchas películas, libros, y sitio en Internet usaron la frase o se basaron en su concepto, incluyendo una película del año 2000, "Pay it Forward" ("Cadena de favores"), y el libro titulado Random Acts of Kindness, publicado en 1983 por Conari Press.

 

Preguntas para reflexionar:

 

1. Jesús dijo que el acto benigno de María sería contado como un momento a ella. Como grupo, recuerden actos de benignidad que ustedes experimentaron. ¿Que hizo que aquellos actos fueran memorables?

2. Como grupo, repasen algunas cosas benignas, generosas, y reflexivas que Dios hizo por ustedes. ¿Qué clase de actos de Dios son más memorables para ustedes?

 

 

 

 

 

Solo para maestros: PUEDES ELEGIR HACER COPIAS DE VARIAS DE LAS IDEAS QUE SIGUEN Y DESAFIAR A LOS MIEMBROS DE TU CLASE A PROBAR ALGUNAS DE LAS IDEAS DURANTE LA SEMANA PRÓXIMA. SUGIERE QUE, SI TIENEN ALGUNAS EXPERIENCIA INTERESANTE, LA COMPARTAN CON LA CLASE EL SÁBADO SIGUIENTE.

 

1. Hagan una caminata por la naturaleza y examinen los alrededores para encontrar actos fortuitos de benignidad que Dios no tenía necesidad de hacer, pero que de todos modos hizo.

2. Un sitio web de la Fundación de Actos Fortuitos de Bondad es http://www.actsofkindness.org, que ofrece sugerencias, historias y citas acerca de la bondad. Una historia, presentada por un autor anónimo, dice: "Yo tenía interés en hacer algo bueno para alguien. Así que salí y compré unas flores, y puse una en cada buzón para diarios del vecindario, hasta que se terminaron las flores. Al día siguiente, mi vecino dijo: 'Recibí una flor con mi diario',  solamente le contesté: 'Alguien se preocupa por usted'". ¿Qué clase de cosas anónimas sería agradable hacer en favor de las personas de tu vecindario?

3. Cristo les pidió un acto de benignidad a sus discípulos en el Jardín del Getsemaní, que ellos no realizaron por ser demasiado débiles. Él se sentía solo, y anhelaba aprecio y reconocimiento, especialmente de aquellos por quienes estaba ofreciendo su máximo sacrificio. Sin embargo, seguramente recordó la bondad de María hacia él, aun mientras entraba en el período oscuro de su prueba y crucifixión. Ese acto debe hacer sido una fuente de fortaleza y consuelo para él. Aunque no podemos recuperar oportunidades perdidas de servir a Cristo, examina Mateo 25:34 al 46. Cada cosa pequeña que hacemos en favor de otros, Cristo las cuenta como si hubieran sido hechas para él. "Cristo apreciaba los actos de cortesía que brotaban del corazón. Cuando alguien le hacía un favor, lo bendecía con cortesía celestial. No rechazaba la flor más sencilla arrancada por la mano de un niño que se la ofrecía con amor" (DTG 517). ¿Qué acto de benignidad puedes ofrecer a Cristo esta semana?